Un libro que me gusto fue el del danés Peter Høeg, La señorita Smila y su especial percepción de la nieve, un libro policiaco pero como dijo alguien sin policía, es la señorita Smila quien se encarga de resolver el asunto y este es el siguiente: Un día, un poco antes de Navidad, la señorita Smila de regreso a su casa encuentra muerto en la nieve a su vecino y amigo, el pequeño Isaías. La versión oficial es que debió de ser debido a un resbalón y caerse desde el tejado de su casa, pero Smila, que a veces se encargaba de cuidarlo y sentía especial cariño y ternura por él, sospecha que los hechos no ocurrieron así. Los dos pertenecen a la pequeña comunidad de esquimales groelandeses que viven en Copenhague. Smila es, además, experta en las propiedades físicas del hielo. La investigación que lleva a cabo en privado acerca de la muerte de Isaías la conduce a la misteriosa muerte del padre de éste en una expedición secreta a Groenlandia, misión encomendada por una poderosa empresa danesa involucrada en una extraña conspiración que se remota a la segunda guerra mundial. Tanto Isaías, como Smila, son Inuits, y como tales tienen cantidad de vocablos para describir todo lo relacionado con la nieve y el hielo, como las distintas tonalidades de estas, su textura, la dirección del viento, las diferentes clases de ventiscas, lo que le hace un idioma muy rico. Difícilmente se puede escapar de la trama y no estar subyugado por la fuerte y atractiva personalidad de Smila, sagaz, inteligente, reflexiva, muy sensible e impulsiva así como rebelde, una novela que nos mantiene con el alma en vilo durante toda esta extraordinaria aventura. Una novela sin más, agradable de leer, sobre todo estos días de verano. La primera parte de la novela es muy buena bajando un poco la intensidad en la segunda parte, a mí fue una novela que me gusto mucho y sobre todo el personaje de Smila, muy rico en matices y, que atrae su forma de pensar y de ver el mundo sobre todo en zonas tan inhóspitas como las que describe. Esta novela fue llevada al cine hace tiempo por Bille August, con Julia Ormond, Gabriel Byrne y Richard Harris.
Con la maestría que le es habitual, Michael Chabon, que ya nos había demostrado en su fabulosa novela Las fabulosas aventuras de Kavalier y Clay; coge unos gramos de género negro, unos pocos de literatura fantástica y los agita con un poco literatura de ciencia-ficción y le sale una novela esplendida, El sindicato de policía yiddish. Chabon vuelve a la escena literaria con una ucronia, como en su día hiciera Philip K. Dick en “El hombre en el castillo”. Novela policiaca, porque desde las primeras páginas ya hay un muerto y un detective que se encargará de la investigación, Meyer Landsman, que a poco que se empeñe Chabon, en hacer una saga, puede llegar a ser tan importantes como Philip Marlowe o Sam Spade.
Novela de ciencia ficción por que utiliza la Ucronía que los especialistas consideran un subgénero de la ciencia ficción y que también suelen definir como novela histórica alternativa, o sea, el “qué pasaría si” los nazis hubieran ganado la Segunda Guerra Mundial o que ganará la guerra civil española, el bando republicano. En este caso la acción se desarrolla en un escenario en que al final de la Segunda Guerra Mundial no llega a formarse el Estado de Israel, sino que la comunidad judía es ubicada en Sitka, un distrito federal en Alaska y que está subordinado a las autoridades de los Estados Unidos. Con todos estos ingredientes Chabon construye una novela no solo original y divertida, sino que al mismo tiempo nos viene a indicar que las cosas aunque sucedieran de distinta forma, los acontecimientos derivados de esto no serian prácticamente distintos a los que realmente ocurrieron o que siguen ocurriendo.
Ficha: Editorial: Mondadori Colección: Literatura Mondadori Cubierta: Tapa dura Año: Abril 2008 Edición: 1ª ISBN: 978-84-397-2108-6
Todas o casi todas las reseñas de este libro hablan de una rata, cuando en realidad es un ratón, Firmin, eso sí un ratón que empezará a comer y comer libros para alimentar su cuerpo canijo y peludo y, nos enseñará a los humanos lo egoístas que somos y nos irá descubriendo que tenemos muchas miserias y, que es urgente que nos desprendamos de ellas. Cuando su madre y hermanos se van él se quedará en la librería alimentado su estómago y empezando a alimentar su espíritu. Así en uno de sus comentarios nos contará: “Mi querida Flo, mi madre,ha convertido en confeti el Finnegans Wake.Joyce fue uno de los grandes, quizá el más grande de todos. Yo nací, fui acogido y me amamantaron en el armazón deshojado de la obra maestra menos leída del mundo”.
Firmin es el decimotercer hijo de un camada de ratas, que nace en el sótano de una librería de Boston, pronto es desechado por su madre y hermanos y marginado de su familia por negarse a tragar basura y preferir un bocado de buena literatura, lo que tendrá que valerse por sí mismo y, entre tanto comer y comer libros empieza a fijarse en ellos y poco a poco a leerlos, empezaran a desfilar delante de él los mejores libros escritos adquiriendo un gran paladar literario, pasará de El gran Gatsby hasta Middlemarch y de Las uvas de la ira a El amante de Lady Chatterley, al mismo tiempo que empieza acercarse a los humanos y conoce a los que serán sus dos grandes amigos, el librero Norman y el escritor fracasado Magoon.
Leerá a Ezra Poud, Cervantes, Stendhal, a través de los libros viajará y conocerá el mundo.
Sam Savage en esta su primera obra nos hace reír y pasarratos deliciosos, un libro sobre libros, sobre el poder de la lectura, de los que aman los libros y que hace que cada uno de nosotros nos sintamos más cerca de esa “alimaña”, que es mucho más humanade como la pintan muchos. Un libro que si no lo han leído, merece la pena leer y les gustará seguro y se convertirá en uno de sus libros favoritos para releer de vez en cuando.
Que dos jóvenes chinos, en los años setenta, fueran enviados a una aldea remota de China, cerca del Tibet para ser “reeducados” era normal, lo sufrieron cientos de miles de chinos gracias a las órdenes dadas porMao Zedong,para corregir el desviacionismo de miles de chinos y encauzarlos en la “buena senda”.Pero el destino de estos jóvenes cambia con el hallazgo de una maleta llena de obras de literatura occidental y así los dos adolescentes descubren un mundo que está lleno de palabras y de libertad, gracias a la lecturas del Stendhal, Balzac, Roland, Dumas etc.. y pronto aprenden a usar este conocimiento a la hija de una sastre del vecino pueblo, una joven costurera, guapa y analfabeta a la que tratan de conquistar.
Una historia novelada con mucho de autobiografía, ya que Dai Sijie, que nació en Fujian en 1954, fue el también victima de la reeducación durante un periodo de tres años.
Pero esta novela respira optimismo, humor y no cae en el pesimismo,Dai, trata de decirnos que por medio de la palabra y la sed de tener conocimientos, una joven costurera china de una aldea remota de este grandísimo país es capaz de luchar por su libertad y por su enriquecimiento interior. Una novela que se hace corta, un “bocatto di cardinale” que se toma y a uno le apetece repetir.
Si quierenuna novela optimista, con la que se reirá, con un punto de amargura, un canto a libertad, en la que el don de la palabra demuestra su fuerza y su necesidad, entonces abran este libro y léanlo, no se arrepentirán.